Las personas que ejecutan tu estrategia.

Sin cuentas infladas ni juniors escondidos: este es el equipo que toca tu proyecto. Cada área tiene nombre, apellido y responsabilidad directa sobre tus números.

Un techo. Ocho especialistas.

CEO

Beñat

Marketing & Funnels. Dirección estratégica y sistemas de captación.

CO-FOUNDER

Aitor

Estrategia & E-commerce. Escalado de tiendas online y DTC.

CO-FOUNDER

Oier

Contenido & Marca. Narrativa, editorial y dirección creativa.

PAID MEDIA

Damián

Performance. Meta Ads y Google Ads con obsesión por la atribución.

PRODUCCIÓN

Maider

Producción & Edición. Del guion al clip final listo para publicar.

ACCOUNT

Miren

Account & Estrategia de cliente. Tu interlocutora de los lunes.

BRANDING

Sarah

Branding & Diseño. Identidades que se reconocen a un vistazo.

FILMMAKER

Javier

Filmmaker & Producción. Cámaras de cine, luz y ritmo.

Quién está al frente

Beñat Sanz dirige la estrategia: posicionamiento, campañas y contenido. Aitor, cofundador con 14 años montando y gestionando empresas de todo tipo, lleva la operativa y la rentabilidad del día a día: presupuestos, procesos y que cada proyecto sea viable para el cliente antes que vistoso. Esa mezcla —criterio de marketing y criterio de negocio— es la casa. Somos un equipo joven y ambicioso: la energía de quien compite cada semana y la disciplina de quien mide cada euro.

De dónde venimos

B9 empezó como agencia de posicionamiento: SEO y crecimiento orgánico a largo plazo, como las de siempre. Después añadimos la captación de pago y el estudio de producción, porque los clientes lo pedían y porque el contenido decide el coste de las campañas. Hoy el sistema es completo: marca, SEO, contenido, ads y producción, con un equipo de expertos por vertical que ha llevado proyectos de todo tipo, desde pymes locales hasta trabajos para marcas e instituciones como la Real Sociedad, la Universidad de Deusto o el Gobierno Vasco.

Cómo trabaja nuestro equipo

En B9 Studios el equipo que diseña la estrategia de una cuenta es el mismo que la ejecuta día a día. No hay una capa comercial que vende un plan y otra capa, distinta y desconocida para el cliente, que después gestiona las campañas. Esta diferencia parece de matiz, pero condiciona directamente la calidad del trabajo y la rapidez con la que se corrigen los problemas.

Por qué importa que estrategia y ejecución sean las mismas personas

Cuando la persona que decide segmentar de una manera concreta en Meta Ads es la misma que revisa cada mañana el rendimiento de esa segmentación, la corrección de errores es inmediata. Si dos audiencias se pisan entre sí y compiten en la subasta, quien lo detecta es quien puede resolverlo sin esperar a un traspaso de información entre departamentos. Lo mismo ocurre en Google Ads: quien diseñó la estructura de campañas de Search entiende por qué se excluyó un término concreto la semana pasada, y no tiene que reconstruir ese contexto revisando notas de otra persona.

Subcontratar la ejecución a un tercero introduce, casi siempre, una pérdida de información en cada traspaso. El brief que llega al equipo ejecutor rara vez recoge todos los matices de la decisión estratégica original. Las decisiones tácticas del día a día —qué creativo pausar por fatiga, qué puja ajustar, qué negativa añadir— se toman sin el contexto completo de por qué se planteó así la campaña en primer lugar.

Revisión conjunta y responsabilidad

Cada cuenta se revisa en equipo, no en solitario. Esto evita el punto ciego de que una sola persona valide sus propias decisiones sin que nadie las cuestione. Cuando el resultado no es el esperado, no hay un departamento al que señalar como responsable: el equipo que diseñó la campaña es el que responde por ella, y eso obliga a un nivel de cuidado distinto al de quien solo ejecuta instrucciones ajenas.

Esta forma de trabajar también afecta a la producción audiovisual. El mismo equipo que analiza qué creativo está funcionando en una cuenta de Meta Ads es el que planifica el siguiente rodaje. Así, el contenido que se graba responde a datos reales de rendimiento, no a una intuición desconectada de las campañas activas. Se sabe, por ejemplo, si los primeros segundos de un formato concreto están funcionando o si toca probar un ángulo distinto, porque quien lo decide ha visto el dato esa misma semana.

Trabajar así implica un equipo más reducido y más implicado en cada cuenta, en lugar de un volumen alto de clientes gestionados de forma genérica. Es una decisión deliberada: preferimos menos cuentas con seguimiento real que muchas cuentas con seguimiento superficial repartido entre distintas manos.

Pon cara a los datos.

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